La obra que la construye la Prefectura tiene como objetivo garantizar la fluidez del tráfico en una zona con un alto registro turístico en toda época del año. Durante mucho tiempo, la arteria que conecta prácticamente dos cantones imbabureños se encontraba deteriorada con la presencia de enormes baches. La intervención del organismo provincial es vista como una de las más importantes, por parte de la población.
La segunda etapa para habilitar la piscina olímpica, contempla que la nueva administración de la Prefectura brinde continuidad a este proceso e implemente a corto plazo un modelo de gestión eficiente.
La Prefectura de Imbabura, a través de un crédito del BDE, es la encargada de impulsar este proyecto de gran importancia para la provincia de Imbabura. La inversión es de 2.5 millones de dólares. El mejoramiento del tramo hará efectivo el desarrollo de las comunidades, dinamizará la producción y el turismo.
Con el propósito de evitar contratiempos en la atención a la ciudadanía, la labor administrativa, operativa y de contratación sigue su marcha, a través de una estrecha coordinación entre la gestión saliente y entrante.
La construcción tuvo un costo aproximado de 50.000 dólares, financiados por el organismo provincial, el Gobierno Parroquial y los beneficiarios. Esta iniciativa se llevó a cabo dentro del Programa de Fortalecimiento a los Emprendimientos e Iniciativas Locales que, en la administración del Prefecto Pablo Jurado, entregó alrededor de 1´300.000 dólares, sumando una contraparte de 900.000, gracias a lo cual se impulsaron 54 iniciativas en todo el territorio imbabureño.