Durante muchos años, el pésimo estado del camino que une a este poblado con el centro de la capital de Imbabura constituía sufrimiento permanente para las 80 familias residentes. Los vehículos difícilmente podían arribar, debido a la presencia de enormes baches, llenos de lodo, sumado a ello, el trazado irregular con montículos de tierra y piedras. Con una inversión aproximada de 400.000 dólares, el Municipio, la Prefectura y los beneficiarios decidieron impulsar un adoquinado moderno para transformar la vida en este lugar.
El equipo caminero fue trasladado, en forma inmediata, a los lugares en donde ocurrieron severos daños como consecuencia de los aguaceros.
El organismo provincial, dirigido por el prefecto Pablo Jurado, entregó un camino empedrado para que los pobladores puedan movilizarse en forma cómoda y segura. Con esta tarea, dos poblados se integran al desarrollo.
En dos etapas, el organismo provincial mejoró las calles de uno de los lugares que forman parte de este territorio rural. Gracias a ello, el progreso se hizo efectivo y los comuneros pueden vivir dignamente.
La próxima semana inician la renovación de los 13,80 kilómetros de esta carretera, con una fase de socialización. Junto a los dirigentes parroquiales y representantes de las empresas de transporte de pasajeros se establecerán rutas alternas de movilización. La obra a cargo del Consorcio Vialidad Imbabura, cuesta 2.5 millones de dólares.